Danienlared. Lider mundial de “Dune” en español

Septiembre 5th, 2010 at 7:00 am

D&D: La incursión de la Torre de la Cobra



morwail.jpg

Nuestro grupo, hizo gala de su saber hacer en combate, en su incursión en la Torre de la Cobra. Recordemos que es un ataque relámpago, ya que sólo tenemos hasta el alba para conseguir los objetivos. Por lo pronto, la cosa marcha bien, pero se empieza a acusar un cierto desgaste…

La primera incidencia importante fue la de bajar a un foso de serpientes, cosa que al final no fue tan terrible como pensábamos (aunque pudo serlo si no llega a ser por la magnífica armadura de Morwail el guerrero). Luego, en otro lugar, hubo que abrir un cofre que supuestamente contenía un gran tesoro. Aglarond el ladrón, a pesar de que ayer no tuvo un mal día con sus tiradas de habilidades, falló la detección de trampas y saltó un gas paralizante; por suerte, todos los personajes lograron el tiro de salvación, haciendo que aquello fuese como mero humo de tabaco. Eso sí, de tesoro nada. Poco después, un león a dieta de lechuga desde hacía 3 semanas, saltó sobre nosotros al abrir una estancia; en el que fue uno de los combates más saneados de la tarde, el animal recibió sin piedad, si bien Arwen se llevó un pequeño mordisco de souvenir.

Avanzando por las distintas plantas de la Torre, logramos por fin dar con nuestros predecesores: el anterior grupo de aventureros que salió en misión idéntica a la nuestra, se hallaba en una inmensa sala de doble nivel, en la que moraba una inmensa serpiente como la de Conan el Bárbaro (cuya sublime banda sonora amenizó la sesión, dicho sea de paso), que había dado buena cuenta de esos héroes en sucesivos almuerzos. Mientras Arwen y Aglarond subían al corredor de arriba para lanzar conjuros y flechas, el resto (Glóin el enano, Darrok el clérigo y Morwail el guerrero), al ataque cuerpo a cuerpo. Se esperaba mucho de este choque, pero decepcionó debido a las malas tiradas de dados del bicho (aunque le hizo 11 puntos de daño a Glóin). Como recompensa, una serie de joyas y gemas incrustadas en una columna mágica dorada, en medio de la sala.

Posteriormente, llegamos a un nivel llamado “de pruebas”. Al parecer, aquí se fogueaban los miembros noveles de la Orden de la Cobra. Vaya trabajito que dio el dichoso nivel: primero, un cocodrilo gigante al que despachamos con solvencia; segundo, un oso-lechuza al que matamos pronto, si bien dejó una caricia en el rostro de Aglarond; tercero, un par de sombras que atacaron por sorpresa y que, menos mal, no acertaron - quitan puntos de fuerza-. Y para aderezar todo esto, en cada uno de los combates un mecanismo instalado en los techos de las cámaras, disparaba flechas a nuestros personajes (Arwen y Glóin fueron los damnificados). Como último encuentro, ya en otra planta de la Torre, un cangrejo gigante salió de un estanque para atacar al grupo, aunque la cosa se dio bien y lo matamos sin mucho esfuerzo. En el estanque, nos hicimos con un cofre que contenía un espléndido tesoro de 5.000 monedas de oro, gemas, joyas y una poción de pega, y fue el digno colofón a la sesión.

¿Los personajes? Glóin el enano tuvo el día irregular, aunque a  veces sus intervenciones fueron decisivas; Darrok el clérigo se guardó sus conjuros para mejor ocasión y luchó bravamente con su maza mágica y su honda (bien con ambas, aunque Glóin se llevó una buena pedrada por accidente, en un combate). Aglarond el ladrón tuvo un buen día en tiradas de escuchar y abrir cerraduras, en encontrar trampas no tuvo suerte; con la ballesta se mostró eficaz casi siempre, y con la espada y la daga se expuso mucho, lo que motivó que tuviera que tomarse su poción de curación (se quedó tan sólo con 7 puntos de golpe, en un momento dado). Arwen la elfa usó eficazmente sus conjuros de proyectil mágico, se mostró algo desacertada con el arco y se abstuvo, por lo general, de luchar en melées; y Morwail el guerrero fue, sin duda, el personaje del día: ¡vaya recital de manejo de la espada que hizo! En todos los choques se lanzaba cuerpo a cuerpo y mató enemigos, como diría Conan, “como quien siega trigo”. Espectacular y devastador.

El tesoro fue bueno, en general, sobre todo acompañó la suerte en gemas, donde nos hicimos con varios rubíes y ópalos, por valor de mil piezas de oro cada uno; conseguimos también una cota de malla mágica, unos miles de monedas y un nivel de moral bastante alto, habida cuenta de lo luchado y de cómo quedó el grupo tras esos combates. ¡Espada y conjuro!


1
  • 1

    Esa partidaca…

    Bueno, tenemos cerca el final del primer envite en la Torre, otros escenarios vendran. Gran tarde aquella de Morwail, que no tiene termino medio: o no es capaz de sacar la hoja, o da una exhibicion a base de espada+2. El final va a estar interesante, ya vereis, ya…

    Cuidarse!!

    admin on Septiembre 5th, 2010

 

RSS feed for comments on this post | TrackBack URI