
Duelo en los aires otra vez. Hoy vamos con bombarderos de largo alcance y que no tienen un rol definido al 100%. Empezaremos por el Tupolev Tu-22M (designación OTAN, Backfire) es un bombardero supersónico de largo alcance y de geometría variable desarrollado por la Unión Soviética. Durante la Guerra Fría, el Tu-22M estaba al servicio de la Fuerza Aérea Soviética en misiones de bombardero estratégico y en la Aviación Naval Soviética como avión marítimo antibuque. La Unión Soviética no exportó el Tu-22M, pero tras su disolución, algunos de esos aviones permanecieron a manos de las antiguas repúblicas soviéticas. Tupolev ha buscado compradores extranjeros para el Tu-22M desde 1992, incluyendo en la lista a Irán, la India y la República Popular China. Tiene 4 ocupantes y alas de geometria variable.

El Boeing IDS (antigua Rockwell) B1-B Lancer es un bombardero pesado de largo alcance en servicio en la USAF. El B-1B tiene una forma integrada de las alas y el fuselaje, las alas de geometría variable y la configuración de sus motores le confieren una gran velocidad, rango y capacidad de supervivencia en ambientes hostiles. El bajo eco radar del B1-B es debido a la combinación de materiales radar-absorbentes unido a un fuselaje especialmente diseñado. Con la llegada del B-2 Spirit en los 90 y el mantenimiento y mejora de los B-52, su continuidad ha sido muy cuestionada.



































