
Hijos míos, tuvimos la mala fortuna de dar con Predator, pero no en las circunstancias que pensáis…menudo elemento era éste, en los Días Antiguos. Leed, leed.
Situación: cumpletacos de Evaristo, que hacía 123 y se conservaba como un treintañero (qué potra la de estos elfos, en ese sentido…), y nos había invitado a unas copas en El Trasgo Sarasa, taberna de Balshad, mi tierra, regentada por el bueno de Cipriano. De pronto, cuando ya estábamos medio codificaos, vemos aparecer a un tío como Edgar Davids, pero con la altura de Sabonis y unas mandíbulas de centollo malabar.
- Oye, ¿alguno de vosotros es Evaristo Hojagrís? Es que tengo un regalo de cumpleaños para él - nos dijo, haciendo una pequeña reverencia-.
- Sí, soy yo. Y tú eres Nicanor el Predator, ¿verdad? Te envía Toñi, tu mujer, ¿no? Dale un beso de mi parte. ¿Y el regalo?
- Aquí lo tengo. Me dice Toñi…bueno, no me lo ha dicho ella, pero te lo digo yo: un beso fuerte para el hijoputa con el que puse los cuernos a mi marido, y que sepas que nuestro hijo Anacleto (Predator Jr.), ha nacido extrañamente con las orejas puntiagudas…
Y antes de que nadie pudiera reaccionar, se puso el cornúpeta de repente a lanzarnos proyectiles mágicos a mansalva, y se armó una en el local que te cagas. Logramos parapetarnos tras unas sillas y mesas volcadas, mientras nos preguntábamos que qué le pasaba a éste pollo.- ¿Pero de dónde sale este pirao? - gritaba Segis-.
- ¿Yo qué sé, gilipuertas? - replicaba Satur-, ¡pero viene a dar cera el cabrón!
- ¡Dejaos de cháchara y responded al ataque coooooño! - chillaba yo, cargando mi ballesta como podía-.
Lo peor fue cuando Nicanor se volvió invisible, estos Predator pueden hacerlo, y si no que se lo pregunten a Schwarzenegger. Suerte que la infravisión de Lucinio, pudiendo detectar el calor de los cuerpos aunque sean invisibles, nos salvó el cuello (Evaristo también tenía infravisión, pero se había atrincherado en el lavabo y, probablemente, huido a la calle por el ventanuco, el maricón).
Una certera bola de fuego de Poli, nuestro mago, guiado por los avisos de Lucinio, dio en el blanco, frenando el ímpetu del Predator, aunque por supuesto sin herirlo seriamente ¡estos bichos eran más recios que el cuero! Así que se impuso un momento de negociación:
- Pero vamos a ver, cangrejo rasta, ¿por qué demonios nos atacas a nosotros, si no tenemos nada contra ti? ¡Solucionadlo Evaristo y tú con un duelo en la calle! - Le espetó Avelino-.
- Pues quizá tengas razón…- dijo Nicanor, pensativo-.
- ¡Pero antes me pagas los desperfectos del local, cabronazo! - gritó Cipriano, saliendo como una furia de detrás de la barra-; ¡quiero ver en mi mano ahora mismo 50 monedas de oro o llamo a los alabarderos maderos!
Nicanor hizo un gesto de fastidio, musitando algo entre dientes que no entendimos, pero se sacó una bolsa de sus ropajes y se la dio a Cipriano, que se dio por contento tras ver su contenido.
Así que llamamos al lavabo del local, en donde supuestamente estaba Evaristo, y le dijimos que saliera, para un duelo singular con Predator.
- ¡Un momento! ¡Es que estoy haciendo lo que se hace normalmente en estos sitios, y más cuando te dicen que hay un Predator cornudo esperándote!
Así que salieron a la calle, en un duelo a muerte, el uno frente al otro. Las reglas eran: espalda contra espalda, avanzar 20 pasos, volverse y lanzar un rayo mortal, desenfundando un pequeño bastón mágico. Yo fui el juez, expliqué las reglas y adelante. Ambos avanzaban lentamente, remarcando sus pasos, y a punto estaban de completar los 20 pasos cuando un mensajero, montado en una yegua tipo Vespa, frenó en seco delante de Nicanor:
- Es usted el Predator, ¿verdad? Carta certificada para usted. Firme aquí, por favor.
Interrumpiéndose así el duelo, Nicanor abrió la carta y la leyó atentamente. Los demás esperábamos expectantes, hasta que vimos a Predator tirar la carta al suelo, volverse hacia Evaristo y decirle:
- El duelo queda cancelado. Ya no tengo nada contra ti.
- ¿Y eso? - dijo nuestro elfo, con los ojos como platos-.
- Mi mujer se ha acogido al divorcio exprés. Desde esta mañana, ya no somos marido y mujer, así que…que te vaya bien. Me vuelvo a la selva, un vidente me ha dicho que, en un futuro, mataré marines estadounidenses…no sé qué es eso, pero no suena mal. Adiós.
Y así fue cómo conocimos a Nicanor el Predator…¡Ay, Evaristo, Evaristo, tan recto y honesto que nos parecías a todos, cabrón! Hasta otra, Fot Aël S.”




































¡Que cachondo Nicanor, el Predator!. Ahora, no me imagino surgiendo de la imaginacion de Tolkien, Gygax ni nadie parecido que un dulce elfo de bosques se acabe liando con una mujer-centollo del tamaño de Sabonis. ¿¡Como seran las mujeres de estos tipos!?.
pd! te he retocado el tema, que una foto no salia y tu editor de textos y el mio andan peleaos.