“Para el rico, la pobreza es una ley de la naturaleza” (Anonimo)

¡Bienvenidos a Danienlared.com!

Diciembre 21st, 2007 at 1:35 pm

Las Cronicas: “Crónica navideña”

» by cauron in: FOT AËL
Hijos míos, hay veces en las que se te cruza gente muy, muy extraña, por esos caminos de Ilúvatar…leed, leed…
EL GRUPO DE FOT AEL

Nos hallábamos en medio de una llanura nevada, de vuelta de un dungeon en donde habíamos logrado hacernos con algunas cosas valiosas, sobre nuestros caballos y buscando un lugar calentito donde resguardarnos, ya que hacía un frío de castigo. Evaristo, elfo ducho en guiarse por medio de las estrellas y las constelaciones, aprovechó que la noche estaba clara para observar el firmamento:

-Ese cometa nos guía por buen camino…probablemente hallemos refugio en algún sitio si la seguimos.

En efecto, al poco rato hallamos una alquería. Tiritando por el frío, llamamos a la puerta, y nos salió un humano rechoncho y sonriente:

- Alojamiento dentro de la casa no tengo, pero si quieren pueden pernoctar en el cobertizo. Hay paja, chimenea y leña, alfalfa para los caballos…por 4 monedas de oro por barba tienen un Bed & Breakfast.

- Hecho, pollo - dijo Segis- aquí está la guita.

El lugar era acogedor, sin duda. Tras encender un buen fuego, nos acomodamos y, la verdad sea dicha, estábamos como reyes. En esto, llaman a la puerta, y Avelino abre; aparecen tres individuos, dos de piel blanca y uno de piel negra, con indumentaria de grandes señores y montados en camellos.

- Buenas noches, honorables señores; me llamo Su Majestad Melchor, y éstos son Gaspar y Baltasar, otros dos monarcas. Buscamos un portal por aquí cerca, para adorar a un niño recién nacido que será un rey de reyes…¿No estará aquí, no?.

- Pues va a ser que no. No hay bebés aquí, ni tampoco mujeres, por desgracia. Pero oigan, ¿no quieren compartir una comida caliente con nosotros, nobles señores?.

Se miraron un momento entre ellos, y acabaron por aceptar. Tras acomodar a sus camellos junto a nuestros caballos, se reunieron con nosotros, recibiendo una cordial bienvenida; Lucinio, el peor cocinero del mundo, estaba preparando un guiso de mondongo aún menos comestible que los que me preparaba mi Lutgarda, pero el caso era comer caliente, ya que hacía un frío de bigotes.

-Y bueno, dicen ustedes que son reyes, pero entonces…¿cómo no traen escolta ni séquito? - preguntó Satur-.

- Bueno - replicó Gaspar, el de barba oscura-, lo de reyes es para ligar. En realidad, somos astrólogos y adivinos.

- ¿A-adivinos? - exclamó Poli- ¿L-leen u-ustedes el fu-futuro?

- Así es, mi tartaja amigo. Si quieres te hago una predicción…

LOS LADRONES REYES MAGOS?

El caso es que, entre la infame sopa de Luci, el calor del fuego y el interés que habían despertado en nosotros con lo de los vaticinios, la atmósfera se animó y acabamos vaciando los odres y petacas disponibles. En un momento dado, mientras Baltasar y Gaspar confraternizaban con nosotros, en duelos de vasitos de licor o en arrancarse por soleares, Melchor se excusó, diciendo que iba a mear. No hicimos mayor caso, pero de pronto, tras volver de aliviarse, le entró una súbita prisa:

- Bueno, Gaspar, Baltasar; hemos de marchar ya a adorar al niño elegido…gracias por vuestra estupenda hospitalidad, nobles amigos.

- ¿A qué viene ese apremio, chavalote? - preguntó extrañado Baltasar a su colega de blanca barba-, aquí se está muy bien y, además, no tenemos presentes para el bebé…espérate a mañana, y compraremos primero algo para ofrecerle.

- Tiene razón, Melchor - intervino Gaspar-, aguarda al alba, por lo menos, que mira qué frío hace ahí afuera.

- ¡Que no, coño! ¡Que nos vamos de aquí a la de ya! ¡Gracias por todo, señores, os deseamos lo mejor!.

Por no organizarla, los otros dos se levantaron, fastidiados y entristecidos, y se despidieron con disgusto; la situación era muy violenta, así que Evaristo y yo, los miembros del grupo con más mano izquierda, replicamos cortésmente y con delicadeza, deseándoles un buen viaje. Lo malo es que, debido a esta súbita espantá, la farra se enfrió sin remedio, y decidimos arrebujarnos dentro de nuestros sacos de dormir y a roncar se ha dicho.

Cuando despertamos la mañana estaba ya avanzada. El dueño de la alquería pasó un momento con un carrito, sobre el que se hallaban unos apetitosos desayunos. Tras reponer fuerzas a dos carrillos, comenzamos a liar el petate y a ensillar los caballos para largarnos. De pronto, un extrañado Lucinio dijo:

- Oye, Fotito, Satur, Segis, ¿dónde coño dejásteis el oro, el incienso y la mirra que obtuvimos del combate con aquellos kobolds, en el dungeon?.

- Estaban ahí, en las alforjas de Urano, ¿no? -dije yo-.

- Aquí no hay nada, chaval - respondió Luci, con el ceño fruncido-, Urano, ¿no habrás…?.

- Ni de coña -replicó mi caballo parlante-.

- ¿El posadero, al traernos el desayuno…? - inquirió Segis-.

- No - cortó Avelino-, no le quité el ojo de encima, y ni siquiera se acercó a las alforjas.

- Pues…pues…oye, ¿no os acordáis de que el de la barba blanca, Melchor, creo recordar, se levantó a mear y luego, al volver, le entraron las prisas para largarse? - dijo Evaristo-.

- ¡Qué cabrón! - exclamamos todos al unísono.

- ¡Menudos videntes! - declaró Satur-.

- ¡Y encima dándoselas de reyes! - añadió Lucinio-.

- Nos han tomado el pelo de mala manera…son más ladrones que yo mismo - dije, cabreado por nuestra ingenuidad-.

Así que ya sabéis, muchachos: desconfiad de los extraños que os traten con cordialidad; casi nunca es oro lo que reluce…
Hasta otra, Fot Aël S.


1
  • 1

    MENUDA CACHONDADA. PERO ME ASALTA UNA DUDA…LO DE LA MIRRA, ¿PARA QUE COÑO LA QUERRIA UNA PANDA DE KOBOLDS?…ESO FIJO QUE ERA UNA PARTIDA PARA UNA DE LAS NOVIETAS DE SAURON (MARTINEZ OSCURO), QUE TIENE UNA EN CADA TORRE. ;)

    danienlared on Diciembre 21st, 2007

 

RSS feed for comments on this post | TrackBack URI