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Julio 19th, 2008 at 8:19 am

Las Cronicas: Viajando con el IAJSS

» by admin in: FOT AËL


FotAelShadowalker.htm

“Hijos míos, voy a dejar de lado por un momento la biografía de Domiciano Díaz “El Perrenque”, y paso a contaros los pequeños placeres de la jubilación y el reencuentro de dos viejos amigos…leed, leed…

Hace unas semanas me llegó una carta del IAJSS (Instituto de Aventureros Jubilados de la Seguridad Social), proponiéndome un viajecito. El aliciente más especial es que mi viejo amigo Lucinio, el enano (único superviviente de nuestro grupo, ya que, como diría Tolkien, el resto de muchachos están ya con Mandos e Ilúvatar), se unió a la excursión. Menudo abrazo que nos dimos, a pesar de conservar el pobrecillo su sempiterna mala uva. El tour era el siguiente: Rockhome-Ethengar-Darokin-Alfheim. Y por 200 miserables monedas de electrum, con todo incluido. Así que nos montamos en el carromato autopullman de los enanos de las minas, y en marcha hacia el Lago de las Gemas. Éramos en total un grupo de 34 abuelillos, todos ex-aventureros autentificados y pensionistas.

El picnic a la orilla del lago fue memorable: entre bocata y vinillo, una hidra cachonda (y hambrienta), nos atacó de improviso. Como yo tengo prohibidísimo atacar a estos seres(mi credo no me lo permite, ya que adoramos a la Hidra del Bosque Azul), me escondí tras unas rocas, mientras la susodicha devoraba viejunos sin compasión. Suerte que Lucinio y Segismundo, un clérigo de Tran de la antigua Lorena y que vive ahora en Akesoli, la espantaron a pedrada e insulto limpio. En total, 8 compañeros de excursión devorados, incluido Genciano, un oficial orco de Mordor prejubilado. Vaya mala suerte: sobrevives a 100 combates contra Aragorn o Legolas, vences en refriegas varias contra Gondor y Rohan llegando a capitán, para acabar  muriendo devorado por una hidra en un picnic de la Seguridad Social. Hay que joderse.

En fin, todos al carromato y carretera y manta. Las estepas del Khanato de Ethengar se nos hacían interminables; de hecho, amenazamos en un momento dado con un motín, si no se paraba para que pudiéramos mear (las vejigas estaban al borde del colapso). En medio de la faena, con chorro largo y calentito de los que dan gustirrinín, una imponente nube de polvo se levantó en el horizonte, y empezaron a caernos flechas del cielo como si lloviera: una partida de bandidos de la tierra nos atacó ferozmente. Menos mal que, en medio de los primeros caídos (con Lucinio y yo escondidos debajo del carromato), un hechicero jubilado pero aún con licencia legal para hacer conjuros, Romualdo de Minas Tirith, lanzó un hechizo de sueño y otro de muro de hielo, terminando con la amenaza; no obstante, 5 compañeros fallecidos más engrosaron la lista negra del viaje. La noche se pasó a la intemperie, ya que no dio tiempo de llegar a la posada. Lucinio y yo la tuvimos - ¡qué raro!-, ya que tocamos a una sola manta por cada 2 güelos, y hacía un frío nocturno de los de levantarte con los cojones pelaos. Tras recibir mi amigo del alma 2 bastonazos por mi parte - dados como Sauron quiere y manda -, me quedé con la prenda. Resultado: Lucinio dejó de hablarme durante todo el día siguiente, amén de pillar un trancazo de bigotes.

Lucinio.jpgSeguidamente llegamos a Corunglain, donde resido actualmente, y como a nuestro guía se lo había zampado la hidra del Lago de las Gemas, hice de cicerone improvisado para los paletos que nunca habían estado en mi ciudad; debido a eso, me invitaron a todas las copas de ese día, acabando la jornada con tuteo a la autoridad, cantos regionales e insultos al clero. María de la Concepción, guerrera de Soderfjord, se me arrejuntó en el lecho durante esa noche, mientras un envidioso y resentido Lucinio golpeaba la puerta de nuestra habitación, gritándome que no había derecho, que los amigos lo comparten absolutamente todo y que yo solo no iba a poder dar la talla. Ni puto caso y lo que hicimos Conchi y yo ya os lo contaré cuando seáis mayores (arriba os dejo foto de cuando iba yo rompiendo corazones de belllas damiselas).

En el siguiente día llegamos a Darokin capital, con visitas al Museo de Guerra, al Ministerio de Asuntos Poco Claros - fachada gótica-, al Ayuntamiento - con huelga de funcionarios a las puertas, casi nos quedamos sordos con los silbatos y bocinas de los de Comisiones Guerreras-, y a las típicas pastelerías de fama mundial: los bombones de mantícora con cobertura de chocolate son de lo mejorcito, por no hablar del mazapán de carne de dragón dorado y almendra molida, un manjar. Nos quedamos 2 días en la ciudad, ya que es imposible verla sólo en una jornada, y más a nuestro ritmo de vejestorios. Por cierto, vaya gumias - buitres- mis compañeros de viaje: arramblaron con los cubiertos y vasos del restaurante donde cenamos. Y a mí me llaman ladrón (claro que yo robé los candelabros de oro de las paredes, la verdad sea dicha). Lucinio me volvió a dirigir la palabra y arrasó en mus, brisca y tute.

En el barco de Akorros a Akesoli, las dos urbes a orillas del Lago Amsorak, una al este y otra al oeste, una inoportuna vía de agua hizo que el velero zozobrara y se fuera a pique, arrastrando a 13 compañeros al fondo. Para colmo de males, apareció un dragón negro que, aunque fallón con sus ráfagas de ácido - todas cayeron en el agua-, golpeó las chalupas de salvamento en las que habíamos escapado del naufragio, como si le debiéramos dinero. Menos mal que, todos a una Fuenteovejuna, le dimos de bastonazos, muletazos y gorrazos, espantando al bicho. Cabrón, vete a darle la murga a tu padre, si es que sabes quién es.

Los 8 supervivientes del viaje llegamos a Akesoli, visitando la ciudad, rica en saber y arte. Volvimos en alfombra mágica a Akorros, pasamos allí la noche y nos fuimos a Alfheim. La merienda que nos ofrecieron los elfos del bosque de Canolbarth fue de las de agradecer toda la vida: pastelillos de cabello de ángel - allí lo llaman cabello de Galadriel-, clarete de Lothlórien Gran Reserva y flamenco élfico para terminar. Oyendo a Glorfindel de La Puebla tocar y a Arwen la Canastera de Beleriand cantar, Lucinio y yo lloramos como niños, recordando a Avelino y Poli, y sus duelos en el Festival de las Minas de Moria, con Gandalf y Dámaso, el Balrog de Moria. Qué pena, por la Hidra. Al día siguiente se terminó el viaje y los del IAJSS nos devolvieron a nuestros hogares, no sin que Lucinio y yo nos despidiéramos con un sentido abrazo y prometiendo cartearnos…¡ah, qué recuerdos! Y María de la Concepción que a lo mejor se viene a vivir con servidor de ustedes…que me perdone mi difunta Lutgarda, pero a lo mejor me animo y esto acaba en boda, me cago en Saruman. Hasta otra, Fot Aël S.”


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    Guelo!

    Yo ya se que era usted mas de puticlub de los que bien conocia su compañero de grupo Segis, el hobbit putero. Pero le dejo colgada una fotillo de cuando iba por ahi rompiendo corazones de inocentes damas, para como buen practicante del oficio, “hacerles faena”, y despues, la faena de limpiarle el joyero.

    Salud!

    admin on Julio 19th, 2008
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    Toma foto, si no me cuelo, de Errol Flynn y Olivia de Havilland, de algún peliculón de los años 30. Pa´seguir con el cachondeo, prepare usted, Maestro Sensei, el traje y la corbata, porque el Güelo se nos casa. Ya verá la próxima Crónica…Salsa Rosa en la Tierra Media. No le digo más.

    Cauron on Julio 19th, 2008

 

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