
“DESTINO” (Pt.3). Extracto perteneciente a “MEMORIAS DE EKATON”. Precuela de la saga Sillmarem.
Por Gabriel Guerrero Gomez
Löthar miró con curiosidad el collar y trató de dormir y reflexionar sobre lo que había sucedido en los últimos días.
…Un propósito por el que vivir, un destino que encontrar, un planeta al que llegar…Sillmarem. El exótico mundo de interminables mares. Una leyenda, de la que prácticamente nadie sabía nada, una quimera, una utopía, ¿En verdad existían esas gentes?, ¿Qué las hacía tan diferentes de las demás? El sueño comenzó a vencer a Löthar.
El aire fresco de la siguiente mañana, renovó el animo de ambos, a buen paso, cruzaban en ese instante, un estrecho desfiladero conocido por Aticus como el paso del “cuerno roto”, al final del camino una columna de piedra semicurvada, destacaba al otro lado del paso con la punta desprendida. Aticus inspiró con fuerza, sondeó con mucho detalle el precipicio que se abría a su derecha e inició la marcha, uniendo a su cuerpo, a Löthar mediante un cordel extensible de escalada anudado en sus cinturas.
Por unos minutos la marcha discurrió con normalidad, Löthar pisaba con especial cuidado, por los lugares donde previamente había pisado su abuelo, se lo tomó con mucha calma, alzó su mirada comprobando como su abuelo giraba la cabeza con brusquedad. Löthar sondeó la lejanía. Algo parecía perfilarse a lo lejos, algo que aprovechaba la luz del sol a sus espaldas, para atacar. ¡Un rastreador!.
-¡Vamos Löthar! No te detengas. Gritó su abuelo, aligerando la marcha a todo lo que daba de si.
-Escondámonos. Dijo Löthar, sintiendo un frío sudor en la frente.
-Es inútil, deben haberse hecho con una muestra de nuestro ADN en la cabaña. Una rabiosa desesperación traslució la voz de Aticus.
-¿Y eso que significa?.
-¡Piensa! Nos han debido localizar con el apoyo de algún satélite. Murmuró su abuelo angustiado sin detenerse ni un segundo.
Faltaban pocos metros para salir del desfiladero cuando sonó la primera explosión, una cascada de nieve y rocas se deslizó a sus espaldas, atronando al final del precipicio, Löthar a duras penas mantenía el equilibrio, la montaña parecía desplomarse sobre ellos, un fuerte tirón y se vio arrastrado por la vigorosa mano de su abuelo. Este, lo acercó hacía si, sonriente.
-Ya está muchacho, de buena nos hemos librado. Dos explosiones mas, los sobresaltaron, apenas se habían alzado del suelo y girado, cuando Aticus se topo con el rostro de uno de los extranjeros, sintiendo una dolorosa sacudida en el rostro, Löthar fue golpeado en la cabeza perdiendo el sentido.-Te lo advertí viejo, te dije que te encontraríamos, ahora eres todo mío.
Los sentidos, de Löthar horas mas tarde no lograban discernir nada en la oscuridad, parecía encontrarse en una especie de subterráneo, hacía mucho frío y humedad y tenía un horrible dolor de cabeza, esperanzado buscó algún indicio de su abuelo, pero todo era oscuridad y silencio, el pánico comenzó a surtir efecto, solo, aislado, perdido, herido y sin saber muy bien a que atenerse, comenzó a temblar y a llorar angustiado. Durante unos segundos un terror insondable pareció amenazar su cordura, pero el adiestramiento férreamente inculcado por su abuelo, comenzó a surtir efecto, haciendo funcionar sus mecanismos de defensa interiores. Comenzó por regular la respiración, despejar la mente y cerciorarse de las heridas que tenía y su gravedad. Después examinó la estancia buscando alguna salida o señal de luz, alguna herramienta algo que le fuera útil, pero fue en vano, trató de desasirse de sus ataduras, pero estas eran sólidas.
Concentró hasta el último ápice de sus energías para no dejarse llevar por la desesperación. No le quedaba otra cosa que aguardar y fortalecerse en su silencio, agudizo el oído, pero no había nada más que silencio. Era curioso como la mente se disparaba por corredores inesperados de pensamientos, a cada cual mas grotesco, mas absurdo, se obligó de nuevo a silenciar su mente controlando la respiración. ¿Quiénes eran esas gentes? ¿De donde venían? No entendía tanta crueldad. No sabía cuanto tiempo había pasado. cuando el rayo de un portón entreabierto de seguridad, lo despertó, cegándole dolorosamente. La voz de uno de los extranjeros lo sacudió, como un latigazo eléctrico.-Tu abuelo es un tipo mas duro de lo que parece, en verdad que nunca conocí uno igual…es una lastima, una verdadera lastima. Una mezcla de admiración y contrariedad se insinuaban en su tono de voz.
-¡Anatoly!, Anatoly ven a ver esto date prisa. Su rostro semiocultado por la luz se contrajo perplejo. Salió de la estancia dejando a Löthar a solas de nuevo. ¡Ahora! Pensó Löthar. Forcejeó buscando algún punto de apoyo, algo con lo que quebrar sus ligaduras. Retazos de conversación llegaron a sus tímpanos. Se inclinó todo lo que pudo hacía el portón.
-…Fijaos, en la marca de su pecho izquierdo cerca del corazón…ese símbolo, ese símbolo…
-Si Sergey…a mí también me es familiar…parece…parece…Dijo Anatoly.
-Parece el escudo de…de…no puede ser es imposible…-. Gruñó el que se hacia llamar Sergey.
-Este hombre ha debido servir con ellos. Apunto otro de los extranjeros.
-Insinúas que es uno de ellos… ¿Un Sillmarem?.
-¿Y que hace en este planeta olvidado de los Dioses y con ese muchacho?, esto no tiene ningún sentido. Inquirió Anatoly. Otra voz irrumpió en la estancia:-¡Estúpidos!, deberíais tener más cuidado con lo que hacéis.
-Mi señor. El tono de voz de Anatoly sonó más respetuoso.
-¡Deshaceos de los cuerpos enseguida!, incinerarlos y borrar todo rastro de su existencia, borrareis vuestras huellas ¡todo!.
-¿Del muchacho también?.
-Si los Sillmarem llegasen tan solo a sospechar de vuestra locura, tendréis que responder ante el mismísimo Imperator en persona y terminareis por ser pasto de los Tecnoparásitos. Terminó por decir la voz, golpeando con lo que parecía ser la fusta de un látigo a Anatoly y abandonando acto seguido la estancia. Löthar entrecerró los ojos sintiendo como le martilleaba el corazón, cuando el propio Anatoly, lo sacó a rastras de aquel lóbrego cubículo, empujándolo contra el cuerpo de su abuelo. Cuando hubo salido a aquella nueva estancia, Löthar abrió los parpados encontrándose con las cuencas vacías y cauterizadas de los ojos de su abuelo, lo habían torturado hasta la saciedad. Löthar se obligó a no gritar de dolor. Pero al sentir la respiración de su aliento, una débil llama de esperanza prendió su ánimo. –Aticus…Aticus… Susurró Löthar acercándose desesperado.-…Abuelo…Aticus…. Löthar se agitó entumecido.
-Muchacho… ¿eres tú?…
-Si…si soy yo Löthar…te sacaré de aquí…
-No…no…escúchame…cerca de mi bota…mi bota…hallarás un fino cilindro…es un bisturí-láser,… ¡cogelo!…date prisa muchacho, no hay mucho tiempo….
La débil voz del anciano sacudió el ánimo de Löthar, el miedo y el hábito de acatar siempre la voluntad de su abuelo le insuflaron nuevas energías. Tanteó con los dedos el borde circular de su bota y…nada, buscó un poco mas abajo…y en efecto ahí estaba, sacó el cilindro, pero no lograba conectarlo. Casi se le escapó de las manos.
-¿Lo tienes?.
-Sí, pero no logro conectarlo, abuelo.
-Pónmelo entre los dientes, ¡vamos!. Ordenó Aticus. Löthar logró ponerse de rodillas y con mucho esfuerzo, lo situó entre las mandíbulas de su abuelo, este las apretó y un fino haz de luz comenzó a seccionar las ligaduras sólidas de Löthar. Acto seguido Löthar tomó el bisturí y cortó las de su abuelo, incorporándolo del suelo. -Ya esta.
-Ahora esperaremos, a que nos conduzcan a la cámara crematoria.
-Nos mataran antes de llegar allí. Soltó Löthar.
-Nos quemaran vivos, no se privaran de ese placer. Susurró Aticus.
-Aprovecharemos nuestro momento y saldrás de aquí.
-Yo no me voy sin ti Aticus. Sentenció Löthar.
-No seas estúpido, conmigo moriremos los dos, piensa, soy un estorbo para ti, al menos uno de los tendrá una posibilidad. Razonó su abuelo.
-¿Y que voy ha hacer sin ti? No…no te dejaré. Decidió con firmeza Löthar.
-¿Recuerdas el collar que te dí?.
-Aquí lo tengo. Le mostró Löthar, sintiendo como su abuelo lo acariciaba con respeto, casi con cariño.
-Has encendido tu destino, aunque no vayas hacia él, él vendrá a tu encuentro, ¡debes sobrevivir!.
-No…no…-.
-No hay tiempo para dudas…shsss, ya vienen, túmbate.






































