Danienlared. Lider mundial de “Dune” en español

Septiembre 25th, 2008 at 7:00 am

SILLMAREM 2, “SOSPECHAS” (Pt.1)



“Todo pasa, salvo la eternidad”. Conde A.Von Hassler. (La soledad del poder)

PORTADA_SILL2_1.JPG

Sillmarem 2, “Sospechas” (Pt.1), por Gabriel Guerrero Gomez.

“Stephan Seberg, Premier de los Sistemas Fronterizos y líder de los clanes Rebelis, se encontraba cómodamente sentado, sintiendo cómo el respaldo de su levita-sillón se adaptaba como una segunda piel a los cambios posturales de su cuerpo, irradiando ya fuera calor o frío según lo necesitase su organismo y masajeando las partes más sobrecargadas por el estrés de sus quehaceres cotidianos. Su despacho en el planeta capital Zaley-te era, quizás, un destello material de lo que discurría por su mente en los últimos tiempos. Infinidad de proyectos, mapas y trabajos salpicaban su mesa repleta de holopantallas circulares que descargaban todo tipo de estadísticas y datos. Hileras completas de crista-libros, enciclopedias y amplios holovolúmenes que saturaban hasta el último rincón de su habitación. Aun así, quedaba hueco para un pequeño retrato-luz de su difunta esposa y su hija Sarah.

La costosa reconstrucción una década después de la guerra de conquista iniciada por el último Imperator, Viktor Raventtloft I, había sido una ardua tarea que parecía, poco a poco, convertirse en una realidad. Y ahora, de nuevo, la esperanza de construir un futuro para su pueblo parecía palpitar en su interior aunque con matices, ya que los últimos informes recibidos sobre movimientos imperiales en las montañas de Nemus-Iris le estaban haciendo revivir aquellos días en los que se vio obligado a abandonar su planeta para evitar el exterminio de su pueblo. Sabía que era ilógico que las tropas imperiales atacasen posiciones de los Sistemas Fronterizos, y más teniendo en cuenta quién regentaba el Imperio en esos momentos. De todos modos, aunque no tuviera mucho sentido, lo cierto era que esas noticias requerían de su intervención directa. Una intervención que comenzaría después de que solucionara lo que en aquel instante le ocupaba, y es que Stephan aguardaba a un invitado de una índole muy especial.

Durante su espera el Premier no podía evitar que su cabeza se sumergiera, una y otra vez, en profundas cavilaciones que, después de mucho tiempo adormecidas, despertaban, atosigando a su alma, quitándole una paz que a su juicio tenía bien merecida después de tantos años de esfuerzo y lucha. Para colmo de males, la gota que colmaba el vaso, era lo que su intuición le advertía a gritos. El Conde Alexander Von Hassler, el auténtico instigador de los males de su pueblo, tramaba algo y sabía que no era nada bueno en absoluto. Su exilio político distaba mucho de inhabilitar sus portentosas facultades para la intriga y la lucha de poder. En cierto aspecto, admiraba su extraordinaria capacidad creativa y estratégica. Era un genio sin la menor duda y, por ello, un letal peligro que debía ser neutralizado lo antes posible. Si otros no lo querían hacer, lo haría él mismo aunque fuese con sus propias manos. No se podía permitir que el destino de tanta gente dependiese de los caprichos de aquel monstruo político.

Stephan sopesaba tales consideraciones enlazadas por su mente cuando la voz de uno de sus lugartenientes de confianza, su fiel Mutan-Tay, reclamó su atención por el intercom.
-Mi Señor lamento interrumpiros en vuestras labores, pero Navinok acaba de llegar.
-Hazle pasar, por favor.

Mutan-Tay lo acompañó hasta el despacho y ordenó retirarse a los guardias Rebelis que custodiaban la puerta, ofreciendo la entrada a su exótico huésped tras abrir la cerradura con la palma de la mano. No pudo evitar observar de reojo la espectacular silueta de aquel guerrero Homofel. Musculoso y elástico, su apariencia humana desmentía que parte de su origen fuera animal y salvaje. Aunque su actitud, siempre alerta, no carecía ni de consideración ni de buenos modales. Stephan salió a su encuentro con una sonrisa.

-Buenos días, sed bienvenido, poneos cómodo si gustáis -invitó Stephan señalando un levito-sillón igual al suyo-. Puedes retirarte Mutan-Tay.
-Como deseéis, mi Señor -dijo Mutan-Tay que, tras cerrar de nuevo la puerta, montó guardia cuidándose mucho de que el Premier no fuese molestado en aquella entrevista secreta.
-Espero que hayáis tenido, al menos, un viaje agradable -comentó Stephan sirviendo una taza de té aromático como prescribían las costumbres de hospitalidad Rebelis.

Navinok, conocedor de las mismas, lo aceptó en silencio bebiendo un sorbo como muestra de confianza; Stephan asintió en silencio.
-Sí, ha sido un viaje largo pero instructivo. Miklos me informó de que requeríais mi presencia con urgencia. Dijo que poseíais información de utilidad para mí. De ser así, justificaría el tiempo y esfuerzo invertidos en este viaje –cortó, con cierta brusquedad, Navinok.

Stephan sonrió; tal como le había advertido Miklos, el tío de Valdyn Sillmarem, un Homofel nunca decía dos palabras cuando podía usar un solo gesto, y no daba dos pasos cuando sólo con uno le bastaba.

-Es cierto. Creo que la información que he obtenido puede ayudaros. ¿Acaso es un mal momento? Si teníais algún asunto importante entre manos…
-Estad tranquilo –interrumpió Navinok-. Tenía pensado iniciar un viaje al norte de Liberniare, a las montañas, pero no es algo que no puedan hacer otros.
-Entiendo y lamento si mi llamada os ha podido causar inconveniente alguno.
-No tenéis por qué disculparos. ¿Cuál es esa información?
-Vaya, veo que no os andáis con rodeos. Sea pues, iré al grano.

Navinok asintió en silencio de nuevo.
–Mis agentes han obtenido información sobre los experimentos de Septem en Jurak-7. Como bien sabéis, durante décadas sus científicos han realizado y, de hecho, siguen realizando, experimentos para la creación, mejora y evolución de nuevas razas, entre ellas la vuestra -aquí Stephan hizo una pequeña pausa observando cómo Navinok tomaba, sin perder ojo, otro sorbo de té.

Éste alzó su taza invitándole a proseguir su exposición.
–Me consta el interés que tenéis por conocer los detalles de vuestros orígenes, y aquí podréis encontrar la información que necesitáis para obtenerlos. No puedo ofreceros los motivos que les indujeron a crearos, pero puedo mostraros a quien los conoce -explicó Stephan estudiando las reacciones del rostro de Navinok que permanecía impertérrito, esperando.

De repente, el Homofel se aventuró a romper su silencio con una pregunta.
-¿Slava Taideff?
-No, me temo que el Embajador de Septem es solo un comerciante, un hombre de negocios, no creo que sea capaz de diferenciar el código genético de un Homofel del de una rhino-ballena.
-No es tan obtuso -advirtió Navinok.
-Lo sé, pero Slava Taideff es famoso por adueñarse del trabajo y patentes del prójimo.
-Es muy propio de un oportunista sin escrúpulos como él.
-La persona que ideó el programa que permitió vuestra creación es… una mujer, y a mi juicio, excepcional en muchos aspectos. Ella es, por así decirlo, vuestra madre -dijo Stephan pronunciando con lentitud sus palabras y espaciándolas lo suficiente como para dar a Navinok tiempo para asimilarlas en todo su significado.
-¿Sabéis su nombre?
-Mejor que eso, sé dónde se encuentra.
Por unos instantes Navinok se quedó pensativo.
-Si algo he aprendido de los humanos es que nadie da nada por nada. ¿Qué queréis a cambio de dicha información?
-No quiero nada, os la daré sin más, aunque he de admitir que la causa por la que os pedí venir no es solo ésta. Hay más cuestiones que me gustaría tratar con vos -aclaró Stephan.

Navinok mantuvo su mirada sobre Stephan, evaluando sus posibilidades. Era consciente de que el simple hecho de que no le pidiera nada por una información que ambos sabían era de un valor inapreciable para él y su pueblo, podía volverse en su contra. Decidió mostrarse cauto y tantearle un poco más.
-Para mí es de sumo valor, es algo que no ignoráis -dijo Navinok con claridad.
-Es cierto, no lo ignoro -corroboró Stephan con sinceridad.
-¿Y cómo tendré la certeza de que en un futuro no muy lejano, no me exigiréis el pago de este… favor?.

Stephan le miró sonriente. Él ya había previsto la reacción de Navinok. Pese a ser un Homofel, había una parte humana que no había que subestimar.

-Entiendo que como Premier de los Sistemas Fronterizos soy, ante todo, un político, y es lógico que sospechéis que pueda ocultar una doble intención, pero esta información no os la estoy ofreciendo como Premier sino como guerrero Shinday que sabe perfectamente lo que es la lucha sin tregua contra el enemigo desde hace generaciones. Son guerreros Rebelis los que la han obtenido arriesgando su vida en el proceso, y yo os la ofrezco como tal. Si os digo que no quiero nada a cambio, significa que no quiero nada –respondió Stephan con firmeza.”


 

RSS feed for comments on this post